En esta guía: Cómo funciona cada uno · Comparación rápida · Cuándo conviene cada uno · Tres preguntas antes de decidir

El tamizado es la primera barrera de una planta de tratamiento: retira fibras, pelos, restos de proceso y sólidos gruesos antes de que lleguen a bombas, reactores o equipos de flotación. Un tamiz mal elegido se colmata, deja pasar sólidos o exige limpieza constante. Los tres equipos más usados son el filtro tamiz estático parabólico, el tamiz rotativo de alimentación interna y el tamiz rotativo de alimentación externa.

Cómo funciona cada uno

Filtro tamiz estático parabólico. El efluente entra a una cámara de distribución, donde la turbulencia mantiene los sólidos en suspensión, y luego desborda sobre una malla curva de ranuras perpendiculares al flujo. El líquido atraviesa las ranuras y los sólidos se deslizan por la superficie hasta la descarga. No tiene partes móviles ni consumo eléctrico.

Tamiz rotativo de alimentación interna. El efluente ingresa al interior de un tambor que gira. Los sólidos quedan retenidos en la cara interna y el líquido sale radialmente hacia afuera. Aletas internas transportan los sólidos hacia la descarga, y una barra de lavado exterior limpia la malla en cada vuelta.

Tamiz rotativo de alimentación externa. El efluente se distribuye sobre la parte superior del tambor por fuera. Los sólidos quedan en la superficie exterior y un perfil rascador los retira al girar, mientras el agua filtrada cae por el interior del tambor. Combina rascador, limpieza interior y boquillas de lavado.

Comparación rápida

Criterio Tamiz estático parabólico Rotativo alimentación interna Rotativo alimentación externa
Apertura de ranura 0,2 a 3 mm 0,2 a 10 mm 0,25 a 2,5 mm
Partes móviles No Sí (motorreductor) Sí (motorreductor)
Consumo eléctrico Nulo Bajo Bajo
Limpieza de la malla Por arrastre; boquillas traseras opcionales Barra de lavado exterior Rascador y lavado interior
Sólidos fibrosos o con grasa Tiende a colmatarse Muy buen desempeño Buen desempeño
Control de olores Equipo abierto Versión cerrada disponible Equipo abierto
Inversión La más baja Mayor Media

Cuándo conviene cada uno

Tamiz estático, cuando se busca la solución más simple y económica: caudales moderados, sólidos que no se adhieren y plantas donde se prefiere no tener equipos con motor. Al no tener partes móviles, su mantenimiento es mínimo. Necesita altura disponible para alimentarse por desborde, y con efluentes grasos conviene sumar el sistema de lavado trasero.

Tamiz rotativo de alimentación interna, cuando el efluente trae carga alta de sólidos, fibras o grasas: frigoríficos, avícolas, industria pesquera, papeleras y líquidos cloacales. Retiene los sólidos dentro del tambor y la barra de lavado mantiene la malla abierta. La serie BRS cubre caudales de 12 a 3.000 m³/h, y la versión cerrada BRS/R contiene vapores y olores.

Tamiz rotativo de alimentación externa, cuando se necesita separación fina con limpieza continua por rascador: lácteos, textiles, curtiembres, minería y alimentos. La serie ERS trabaja con aperturas de 0,25 a 2,5 mm y su triple sistema de limpieza la hace estable con sólidos finos.

Tres preguntas antes de decidir

  1. ¿Cuánta carga de sólidos y grasas trae el efluente? Con carga alta o sólidos fibrosos, el rotativo interno es el más robusto. Con carga baja, el estático alcanza.
  2. ¿Qué tamaño de partícula hay que retener? Define la apertura de ranura: cuanto más fina, más importante es la limpieza continua del rotativo.
  3. ¿Hay altura y espacio disponibles? El estático necesita desnivel para alimentarse por gravedad; los rotativos son más compactos para el mismo caudal.

Los sólidos retenidos se descargan con alto contenido de agua. Un compactador de sólidos reduce su volumen y un tornillo transportador los lleva al contenedor. Aguas abajo, si el efluente sigue cargado de grasas, un DAF completa la separación.

¿No sabés qué tamiz necesita tu planta? Envianos el caudal, el tipo de efluente y el tamaño de sólidos y te recomendamos el equipo y la apertura adecuados.